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domingo, 16 de marzo de 2008

Sueño típico de actriz.

Soñé que Rubén Szuchmacher me convocaba para hacer un reemplazo en el teatro San Martín del personaje principal de “La Hija del Aire”, una obra larguísima de Calderón de la Barca un día que la actriz que lo hacía no podía pero me avisaban en el momento. Así que mientras me ponían el vestuario y me maquillaban los del teatro San Martín, yo les trataba de explicar que se me hacía difícil hacerlo porque:
1. No sabía la letra.
2. Lamentablemente no vi la obra antes (igual en la realidad Rubén nunca hizo el montaje de este texto) a lo que seguían reproche de “¿no la viste?” y miradas de “qué mal” o “deberías haberla visto”.
3. Tampoco la leí nunca (la debería haber leído hace tiempo para Historia del Teatro Universal IV, pero nunca lo hice) así que ni siquiera la podía improvisar ya que no tenía idea de las situaciones.
4. Sabía que la obra se basaba en un mito griego (lo cual no es cierto, pero en el sueño era así) pero no sabía que había sido cambiado y que no con fines dramáticos, y además, no sabía qué parte del mito abarcaba, ya que los mitos son larguísimos.
Así que no dejaba de mirar la hora y contarle lo tremendo de mi situación a la gente, que me miraba con indiferencia, o traban de ayudarme vanamente, confundiéndose al explicarme de qué se trataba la obra, o haciéndome leer partes que no correspondían.
Así que Rubén venía y me daba el texto (que era un librito muy finito) y además del personaje principal, tenía que hacer de soldado al principio. Yo le decía si podía no hacer eso, pero el me miraba con cara de “y... sería mejor que hagas todo…”.
Así que finalmente era la hora de empezar, y yo estaba ojeando el librito detrás de una tela negra colgada que nos separaba del público (porque al final era el teatro San Martín, pero la gente se sentaba en una escalerita de mármol de dos escalones –era como un lugar intermedio del san martín, no era la sala- yo pensaba “ah, claro, obra moderna en espacio no destinado a lo teatral específicamente”) al final era como un “work in progress” pero la única que no se sabía su parte era yo. Y así finalmente empiezo a leer el texto directamente, pero me trabo, me equivoco, me confundo, leo mal, porque no tengo los anteojos y no veo bien, mis compañeros me miran con vergüenza ajena, siento que la escena se cae, se cae, se cae, hasta que una mina del público se levanta y dice “Bueno, ¿la cortamos acá?” y todos se levantan y empiezan a charlar. Ni siquiera habíamos pasado de la primera escena, en la que yo tenía un monólogo larguísimo.
Qué papelón.Me sentí tan contenta, cuando me desperté, de que fuera un sueño…





(Yo a los diez años de edad, en el papel de "Reina Isabel" para el doce de octubre. Todas las nenas hacían de indias, menos yo... jajajaja. ¿No parezco una Menina? Otra que Velázquez...)

jueves, 5 de julio de 2007

Help me, Edvard.

Hoy rendí el examen final de inglés. El año que viene se viene "la internacional" (pero re-british, nada de regímenes socialistas) pago un montón de guita y entonces un Lord directamente importado de las Islas-del-Inglés-verdaderamente-correcto me dice que su país acepta que su inmaculado lenguaje circule por mi garganta de subdesarrollada chupapijas.

¿De qué estaba hablando?

Resulta que me puse muy nerviosa en el examen oral. Tartamudeaba. Toda la gramática se hizo una bola de pelos en mis atrofiadas meninges de hispano-parlante. Primero dije que lo que más me gustaba comer era carne. Dos minutos después dije que mi restaurante favorito era un vegetariano que quedaba en Humahuaca y Gallo. Coherencia: cero.

Luego dije que me gustaban los hombres de mandíbula grande. Eso no es verdad. No me gustan los hombres de mandíbula grande. Bah, no me disgustan, pero no me gustan específicamente. Lo que sucedió es que no podía acordarme otra palabra de la unidad acerca de "features" que vimos este cuatrimestre que no sea "jaw", "big jaw". Así que aprendo otra lengua y lo primero que hago, por supuesto, es mentir.

Repito indefectiblemente lo último que el examinador dice, quedando como una perfecta idiota, o drogadicta, o débil de la mente. No paro de decir frases de nivel 1 como: "I like, yes", "No, no, I don't like".

Intento hablar de arte y no puedo. Me pregunta si "El Grito" de Munch es una pintura clásica o moderna, y yo titubeo porque trato de usar una estructura con "must" y entonces quedo como que yo no se si "El grito" es clásico o moderno.

Bueno, ya me inscribí en un curso de conversación, para el siguiente cuatrimestre. Y estoy averiguando otro para que me enseñen a decir la verdad. ¿ustedes saben de alguno?




(Ahhhhh!!!)

miércoles, 6 de junio de 2007

Paradoja

Papá: ¿Ves Sol?
Sol: (pensamiento) ¿Qué papá? ¿qué pasa?
Papá: Toda esa gente que ves ahí, cuando seas grande, va a leer tu blog.



Sol: (pensamiento) Qué barbaro. Hola amigos, espérenme que ahí voy. Miren que en cualquier momento crezco, ya saben que soy impredecible,
como mi papá, que lo votó a Macri.

¿A ustedes les parece? Les juro que cuando yo era chica, él no era así. Lo juro.