domingo, 19 de junio de 2011
Bien.
domingo, 8 de agosto de 2010
OSTENDE. Estreno 15 de agosto.
Leandro Airaldo
María Colloca
Francisco Egido
Escenografía: Carla Balboa
Asistente de escenografía: Esteban Siderakis
Trombones: Eduardo Márquez
Piano: Carla Balboa
Operación técnica: Flavio Carvajal
Dramaturgia y dirección: Sol Rodríguez Seoane
Sinopsis:
Lorenzo y Alicia se pierden en el bosque encantado de Ostende. Sin saber cómo, llegan a la casa de la infancia de Lorenzo, donde los espera Rafael, el cuidador. Rafael no los recibe muy bien.
Pasaran un día de vacaciones extraño y lleno de insolaciones. Lorenzo tratará de entrar a su casa, perderá sus valijas y las encontrará de nuevo, Alicia se lastimará un pie, tomará sol y aprenderá a usar la escopeta, y Rafael, luego de años de encierro, saldrá de la vieja casita de Ostende para recibir a Lorenzo, y para enamorarse como en las películas, con malla y borceguíes.
Al final del día, sin que ellos se den cuenta, todo habrá cambiado de lugar. Igual que el jardín y las nubes que se desplazan por el viento, Lorenzo, Alicia y Rafael parece que están quietos, pero se están moviendo.
Ostende es un agujero negro, que señala lugares que no existen. Es el sueño de Lorenzo antes de morir. Un sueño expresionista.
Escribí Ostende pensando mucho en la muerte. No se bien dónde estoy ni a dónde voy, ni a dónde quiero llegar. Sólo se que un día llegará el final, en un bosque o en una ciudad, y que no importa lo que haga, al final del camino siempre Habrá un pozo y una cruz esperándome, para dejar hundir mis huesos.Para mi la muerte es un bosque perdido en la costa atlántica, irreal y fosforescente, que me espera con las puertas de sus brazos abiertas.”
Este espectáculo cuenta con el apoyo de Proteatro y el Instituto Nacional del Teatro.
miércoles, 24 de marzo de 2010
Geissler Zeitz
domingo, 4 de octubre de 2009
Es increíble el dolor muscular que tengo.
Y hoy estaba caminando por el pasillo, no se por qué estaba caminando por el pasillo, y pensé, “ya me estoy acostumbrando a esta contractura” como si eso fuera bueno, como si fuera bueno acostumbrarse.
Estoy contracturada desde el 9 de septiembre. No empezó ahí, empezó antes, pero el 9 de septiembre la contractura fue tan grande que vomité. Vomité todo lo que había comido.
Desde que me recibí no paro de enfermarme. La vida de pronto se me está haciendo bastante penosa. Antes tenía muchas cosas para desear. Ahora no se que deseo. Por ahí más dinero, para poder mudarme. Me gustaría irme de vacaciones un buen tiempo, meter los pies en el agua. eso sí que me gustaría. Por ahí lo haga, en enero, sí, por qué no. Irme a la playa, a Villa Gesell, como antes. Aunque supongo que será distinto. Ni bueno ni malo, sólo distinto. Porque ahora ya no tengo 20 años y Villa Gesell está lleno de gente de 18 a 20 años. Posiblemente toda esa movida adolescente ya no me siente. Pero no reprocho mis 25 años. En realidad, me gusta que el tiempo pase, no le reprocho nada al tiempo. Me gusta crecer, y saber que de a poco, en algún momento, iré envejeciendo. Y seré arrugada y blanda, y haré lo que pueda, como todos.
Ahora que lo pienso, eso quisiera ser, arrugada y blanda, eso es lo que yo quisiera ser. Pero si sigo así, me iré endureciendo poco a poco, de afuera hacia adentro, y algún día como cualquier otro, sin que yo lo perciba, se me contracturará el corazón, y se me doblará en dos, como un músculo herido y lleno de sangre. Y ese día pensaré en este día, y en este mes de septiembre, donde la cabeza me dolió como nunca por la maldita espalda, y me diré, “debí haber hecho algo en ese entonces, y no acostumbrarme a esta dureza, a este dolor muscular”.
Muchas cosas se me empiezan a aparecer como incógnitas a lo largo que el tiempo pasa, como este asunto de los dolores de espalda, ¿será que toda la gente adulta y mayor, tiene dolores y se acostumbra? Yo antes no tenía estos dolores tremendos. Ahora el dolor muscular me hace doler la cabeza, no puedo hacer nada, no puedo pensar, ni leer, ni escribir cuando estoy así. Es como estar constantemente enferma.
Se me ocurre que los tengo desde que me recibí, pero entonces, ¿qué hacer? ¿Empezar otra carrera? No es una solución. ¿Proponerme nuevos objetivos? Vivo proponiéndome objetivos y me divierto bastante cumpliéndolos, la verdad es que elegí una linda profesión. ¿Y qué hago? Por ahí lo que me contractura es que el tiempo pase, y que estoy por cumplir 26, pero cuando lo pienso, no se, no me lo creo. Digo, el tiempo pasa y es inevitable.
No se por qué tengo este malestar. Pero es la primera vez que me pasa así, tan fuerte, por eso lo quiero rescatar, porque es algo que antes no me pasaba y ahora me pasa. Quisiera descansar, meditar, no comer por unos días, hacer algo, un retiro espiritual, algo que me limpie de todo. Peor no se bien cómo hacer, ni a quién recurrir. Tengo una tremenda necesidad de descansar, al 100%.
Si, creo que estoy necesitando vacaciones. Eso es lo que estoy necesitando.
lunes, 14 de septiembre de 2009
Contracturas y festivales
domingo, 21 de junio de 2009
Invierno.
Hoy es la noche más larga del año. A la seis (son las seis y cuarto) ya era de noche, y me sorprendí. Cuando anochece me entristezco. El año pasado no me entristecí, porque el 21 de junio pasado, a esta hora me estaba preparando para el esperado y temido estreno de "body Art". El desafío transformó a la noche más larga del año en un verdadero punto de inflexión, pero no sólo por los factores puramente físicos, sino por el hecho de estrenar mi primera obra de teatro, a la cual estaba firme y pasionalmente comprometida. Hoy, la nostalgia es doble, porque "body Art" ha terminado el pasado 12 de junio, y tengo el doble de melancolía.
Sin embargo, aunque hoy la noche sea ardua, se que mañana me voy a sentir mejor. Que me voy a despertar contenta, luego del cambio de dirección terrestre.
Porque llega el invierno y con él, la promesa fatal (fatal porque inevitable) de que de ahora en más, podemos esperar siempre, días cada vez más largos, por seis meses.
Por eso me gusta el invierno. Porque es la mejor promesa de que pronto llegará la primavera.
Sol.
sábado, 7 de febrero de 2009
Tesina.
Aproximadamente 200 KB de carrera universitaria.
jueves, 11 de septiembre de 2008
100 entradas.
Probablemente ya nadie visite mi blog. Se habrán cansado de esperar que escriba algo. Estoy ocupadísima publicitando mi obra de teatro. Y escribiendo para un taller de escritura. Y sigo de novia, mucho tiempo en la casa de él. Anteayer cumplimos un año con P, bah, se cumplió un año del día del árbol de la Recoleta. Y salimos a festejar. Desayunamos rico, fuimos al parque Centenario (quisimos ir al árbol pero no tuvimos tiempo...) y a la noche fuimos a cenar a "Los Colombianos" (en realidad el lugar se llama "La Aromática", pero nosotros le decimos así), comimos algo muy picante y tomamos cerveza.
Y resulta que sin darme cuenta, hace un año que estoy de novia. Mi hombre tiene la barba pelirroja. Increíble.
Y esto de las 100 entradas me hace pensar en el principio. En las primeras entradas del blog. Y que llamé al blog en ese momento "Soy una gaviota. No, soy una actriz" y que en ese momento no actuaba en ninguna parte. Por lo menos, no lo hacía en ningún teatro. Pero ya tenía en mente el estreno de "body Art", que recién se pudo dar en junio de este año. Y me estoy sintiendo muy bien con lo que estoy haciendo. Con "body Art" y con "El Perpetuo Socorro". Pero en ese momento no se podía decir que yo fuera una actriz precisamente, sino todavía una estudiante. Pero ahora no.
Ahora soy una actriz
(¿no?)
:)
Un saludo
Sol
jueves, 22 de mayo de 2008
Catalina.
En el velorio comimos un montón. La pasé muy bien con mi tío y con una prima, Karina, charlando a la noche y fumando como loca (porque en ese momento yo fumaba). Cuando mi abuela estaba viva, solíamos tomar Bailey's a la noche ella, mi tío y yo, charloteando. De mis dos abuelas, yo la quería más a ella. Tenía sus cositas, pero la otra (que aún vive) era peor. En efecto, la mamá de mi mamá, María Malinowska, está del tomate, siempre lo estuvo y lo estará. Cuando los del geriátrico diagnostican "demencia senil" mi mamá suele decir "siempre fue demente, lo que pasa es que ahora está vieja". Malinowska tiene, a la fecha, 94 años, y va por más, con su andador y su cuerpo de rusa fuerte. Se cae siempre y nunca, nunca se hace nada.
Murrone, la mamá de mi papá, en cambio, murió en la plenitud de su tercera edad. De un paro cardíaco. Seco. Instantáneo. En una ambulancia.
Tenía la cara helada, empedrecida. Tocarla era como tocar algo imposible. Un pedazo de naturaleza muerta.
El día de su velorio y cremación, me senté a escribir en el jardincito del cementerio privado (a mi papá le gusta así, al estilo bon vivant) un texto que aún me gusta releer de vez en cuando. Lo transcribo aquí tal cual lo escribí allí sentada, a pesar de que yo ahora modificaría algunas cosas, prefiero dejarlo así, impoluto. Mi escritura a los 18 años.
Ya nadie podrá hablar con Catalina. Me la imagino en plena muerte, viéndose a sí misma desde arriba, diciendo “Pucha, me muero” y luego acompañándose de un lado al otro, hasta el crematorio.
Se debe haber puesto nerviosa, supongo. ¿Cómo habrá hecho la muerte para poder llevársela? Daría la impresión de que no falleció, sino que la vida la asesinó, la tironeó hasta vencerla, porque no la veía con ganas de morirse. Lo bueno es que ella fue igual de principio a fin, ninguna enfermedad la consumió, tomó la decisión en un instante tal vez, hay quienes lo meditan mucho, pero ella dijo simplemente “Me voy” Aprovechó que estaba el tío en Buenos Aires, y el asado familiar del domingo para despedirse.
Ya no cumplirá más años. Su edad se detuvo a los setenta y pico. Ya no podrá ver la primavera que se viene, una lástima. Y ya no podré comer su arroz con manteca, ni sus papas fritas, ni la pizza cocinada en el horno del fondo. Ya nadie baldeará el patio, ni me hará ese mate en vasito de vidrio, ni me curará el mal de ojo, ya nadie irá a misa, ni me llevará a ver qué es ir a la iglesia un domingo. Para mí, el padre nuestro murió con ella, y eso que ni lo sé bien todavía (en realidad nunca me interesó aprenderlo)
Ya no habrá a quien visitar en Avellaneda, nadie cerrará las ventanas que dan al porche.
Lo que me duele es que ya no puedo hablar con ella, ella hablaba tanto... y sonreía, y se agachaba, y limpiaba e iba de un lugar a otro... no como en el cajón. Le sellaron los labios, le pintaron los ojos, la vistieron de blanco. Le hubieran quedado mejor unos pantalones. Esa no era mi abuela, era un símbolo de ella, algo demasiado lineal. Se le fueron los matices, se perdió el claroscuro. En su cara no había nada de ella ¿Por qué la vistieron hasta el cuello? Pareciera que quieren ahogarla, frenarla, reprimirla. Por suerte, pensé, ya no estaba allí toda cubierta de tela. Es increíble, visten a los muertos como recién nacidos. Murió en movimiento, en la ambulancia.
Mi abuela es del aire, es del vapor de la olla que hierve. Le hubiera quedado mejor un delantal de cocina, y una bombacha con trapito para, según ella, mantener mejor la higiene.
Mi abuela guardaba todo. Todo era nuevo para ella mientras no se use, aunque pasasen cincuenta años. Tiene botellas de perfume en el baño nunca abiertas y ya rancias, nuevas eran cuando se había casado. Y pasó toda la vida en esa casa, sacándole pasto al fondo. Desde los veintitrés o veinticuatro años hasta los setenta y cinco. Y esas botellas de perfume ya cumplieron su medio siglo.
Mi abuela se fue de repente, sin ninguna enfermedad, sin colesterol ni problemas de presión, sin llagas en el corazón. Un día (ayer) se paró, y de a poco su energía se disolvió. Al morirse debe haber abierto la boca, para hablar.
Dormíamos juntas, hace unos años, cuando me venía a cuidar. Y charlábamos mucho, hasta la madrugada, en el piso dieciocho. De joven, me contaba, cantaba tangos mientras limpiaba la cocina, mientras hacía las camas. Creo que en algún lugar la tengo grabada. De más grande, cuando yo rondaba los dieciséis o diecisiete años, me confesó que nunca tuvo un orgasmo. Me pregunto si lo habrá conseguido en este último tiempo.
No tomaba mucho agua, tomaba mate, decía.
Me la imaginé parada al lado del cajón, entre las flores de la funeraria, mirándonos y riéndose suavemente como solía hacerlo. Y en el medio del ritual, mientras le susurraba unos tangos, me reí con ella, no lo pude evitar, sentí su paz en el aire y me alegré de que no la hayan atado a seguir viviendo, los que quisieron retenerla, no pudieron, ella siempre fue una mujer veloz. Entonces aflojé mi pecho, y la dejé ir.
Ya nadie podrá hablar con Catalina, era la época de los alcauciles y ella se entregó.
viernes, 25 de abril de 2008
Una mudanza.
Voy a extrañar mucho a mi casa.
...
martes, 1 de abril de 2008
Trámites.
lunes, 3 de marzo de 2008
Me surcieron la rodilla.
¡Me operaron el menisco interno de la pierna izquierda! ¡Sí! ¡Como a los futbolistas! ¡Felicidades Sol! ¡Tu primera operación!
Me durmieron. Cuando me desperté pensé que todavía no me habían hecho nada. Pero ya me estaban regresando a la habitación. No podía parar de reírme. ¿La anestesia es una droga? Porque es fantástica. "Ahora te voy a dar el opio" me decía el anestesista antes de la operación, que parecía un tenista degenerado, todo tostado, el pecho peludo y canoso, se le salía por afuera del uniforme médico, "¿cuantos novios tenés?", "eh... uno" le digo. Todo el equipo médico me felicitó ampliamente. "Pero che, 24 años nada más... es un placer operarte a vos, acabamos de operarle la rodilla a una mujer de 57 años que pesaba 170 kilos, y nos contó que ya había bajado 80... (...) ¿donde tenés las venas? voy a tener que ponerte una sonda para bebés"
Conversación post operatoria e mi casa. Situación, él me viene a visitar por la operación, jugamos al truco. Estoy perdiendo la mano ampliamente, él antes de tirar la última carta, canta:
P: Truco.
S: Quiero.
P: Pero no te conviene.
S: No me importa. Igual te quiero.
P: Lo que más me asombra de vos, es que aún sabiendo que vas a perder, me querés.
S: ¿Por qué? Por ahí arriesgo y gano.
No les voy a contar cómo terminó la mano. Quédense con las ganas. Aunque por ahora, creo que pasamos a las buenas... ¿no? ¿no?
...
Una experiencia: Se puede hacer el amor después de una operación de rodilla. No se puede: Hacer el perrito, flexionar mucho las rodillas, agacharse en general. Pero el resto, no hay problema. El traumatólogo me dijo que podía.
Por otro lado, estoy astiada. Salgo para lo mínimo indispensable. Éste tiempo enclaustrada por suerte me sirvió para algo: terminé mi pre proyecto de tesis. Felicítenme. Después, estoy leyendo a Kafka y a Wilcock, escuchando música, viendo televisión. Pajas, por ahora no me hice ninguna, pero quien sabe. Me quiero comprar esta novela de Pauls, El pasado. También quisiera leer mi libro de Pinter, que me compré antes del viaje a Córdoba, pero se lo presté a P. P tiene una cantidad de objetos míos, a saber: Un libro de Peter Brook, el de Pinter, uno de Quino, dos bombachas (una rallada -roja y blanca- y una blanca de encaje), un gel de Aloe Vera Ferrini (pero ahora se lo regalé), un CD umplagged de los Ratones Paranoicos -si, de adolescente yo era fanática de los Ratones, tenía una remera y todo- y muchas horquillas que voy perdiendo en su habitación -yo uso cantidad de horquillas.
Así que como ven, estoy leyendo mucho. De fiestas, ni hablar. Por suerte salí este fin de semana a tomar una cerveza con P, porque sino, ya de sólo despertarme y dejar que el tiempo pase, me deprimía. Hoy salí a la calle con muleta para ir a la kinesióloga y probé ir en colectivo. Perdón no, pero el taxi está carísimo, no voy a tomar taxi de ninguna manera. Definitivamente no voy a tomar taxi. Me subí al colectivo y me dejaron el asiento ¡tomaa... chiva, chiva, calenchu! qué placer... y es mejor que estar embarazada, porque la muleta se nota seguro. Creo que la voy a seguir usando un buen tiempo, aunque no la necesite.
¡Bueno, che, un beso grande para todos!
jueves, 27 de diciembre de 2007
Pequeño cuento por la navidad.
Al final, llega una revelación:
Dios no existe.
Lo que más impresiona de la película es el plano único, y la increíble lentitud con la que avanza el relato. La actuación unipersonal del actor se enfatiza en la inmovilidad casi perfecta de éste, cuyo gesto aparece inmutable hasta los últimos instantes del filme, en el que, con una mano, simplemente se tapa el rostro en señal de desesperación. Un clásico del cine universal."
Este es un relato que inventamos mis amigos y yo en navidad.
Pasé la navidad con mi mamá y unos amigos, en el campo de Colloca (la pelirroja de rulos de mi cumple). Nos la pasamos tomando sol y cerveza en el borde de la pileta. En el medio del escabio, surgió el cuento (mirando a Diego sentado entre palmeras, por supuesto).
Al fin gente, gané un premio de dramaturgia. Ya era hora. Parece que me dan plata. Es el de "Primera obra" de Argentores y el INT, para autores nóveles que no hayan sido estrenados. En la página de Argentores aparece publicado.
Bueno, he aquí una foto de mi mamá y yo, en navidad.
Nos parecemos bastante. Lo que pasa es que ahora ella está tostada y además, es rubia. ¿uds qué opinan?
Paul está en Córdoba. Ahora me estoy ejercitando en esto de las cartas de amor. Igual voy a ir en enero a visitarlo. Quisiera no extrañarlo tanto, pero pasaba demasiado tiempo con él.
La próxima vez que escriba será año nuevo. El blog cumple un año el 30 de diciembre. Este año, el año del chancho, fue bueno. Me enamoré por primera vez. Es decir, conquisté y fui conquistada. Gané un premio, cosa que andaba buscando hace mucho. Reflexioné montones acerca de mi profesión y mi lugar en el mundo. Esto es lo que coseché. El resto, es siembra, y vendrá próximamente.
Feliz año nuevo.
martes, 4 de diciembre de 2007
Sinopsis.
miércoles, 14 de noviembre de 2007
Resulta que pronto cumplo años
Cosas que me preocupan de ese día en general:
-No se si hay una fiesta a la que ir después del restaurant.
-Mis amigos son en realidad un 85 por ciento mujeres y un 15 por ciento hombres. El destino de lesbiana me persigue, y lo puedo corroborar en cada cumpleaños mío.
-el lugar no es caro pero los vinos salen $25 cada uno, porque el vino de la casa se suele acabar rápido.
Cosa que me preocupa de ese día en particular:
-La presencia del cordobés (al que llamaremos "P") en mi cumpleaños. Evidentemente, el 24 de noviembre se estarían cumpliendo exactamente dos meses y medio de "el día del árbol" día en que él y yo hicimos el amor por primera vez, abajo de un árbol de la recoleta (si, en Figueroa Alcorta y Pueyrredón), día fechado como 9 de septiembre de 2007 del calendario cristiano. Desde ese día nos dimos "masa" mutuamente reiteradas veces, llegando a noviembre con una "ratio" de encuentros cada día por medio ( y a veces hemos pasado juntos hasta 4 días seguidos), llamadas por teléfono, mensajes de texto, etc. La cantidad de tiempo que he pasado con "P" me lleva indefectiblemente a la conclusión de que él es alguien importante en mi vida y quiero que esté en mi cumpleaños sin ninguna duda. El tema es que no puedo decir que sea "mi novio" (aunque lo parezca) ya que él, como ya todos saben, tiene novia. La idea de que él se sienta aterrorizado por la circunstancia de verse rodeado por mis amigos el día de mi cumpleaños, teniendo un status de "novio" en la reunión, me llena de angustia. Tengo miedo de que no quiera venir.
La situación es agravada por la presencia de otras parejas en la reunión que sí van a tener un status claro y definido de "parejas" cosa que nosotros dos aún no tenemos, debido a esa novia corpulenta que parece que tiene en Córdoba desde hace un montón de tiempo (y a la cual la ve poco porque ella vive allá y él acá desde hace más de tres años) y de la cual él no me dice una palabra de qué es lo que pasa con ella últimamente.
La situación es agravada al cuadrado en el hecho de que él es mi relación más larga hasta el día de la fecha, es decir, sería la primera vez que alguien me acompañaría en mi cumpleaños en calidad de "compañero".
Así que cumplo 24 nomás. Ya se va a cumplir un año de este blog, también.
Un beso grande para todos.
domingo, 4 de noviembre de 2007
"Tu novia" serie poética.
No voy a escribir aquí lo que hasta ahora vengo escribiendo, porque sería quemarlo y considero que los textos necesitan trabajo, y no son tan hijos de la espontaneidad que suele imperar en el blog-mundo.
De todos modos, publico aquí algunos poemas (aunque no se si son poemas, es lo que me sale) que quisiera compartir con uds. Si no es una novela, por lo menos será una serie de poemas malos, que en todo caso cobran espesor al leerse juntos.
***
Voy a recostarme a morir en el hemisferio sur de tu cama
Mientras tu novia marca 001
Ella y yo tenemos muchas cosas en común
Sobre todo esa extraña presencia de ring tone
***
No se si estoy preparada
Para este destino Córdoba-Capital
Que nos acecha
A mí
A vos
Y a tu novia
***
Te dediqué los mejores años de mi vida te dije hoy.
Era una broma.
***
Hoy Francisco y Marcela se enteraron de “lo nuestro”
Se enteraron porque yo le había dicho a Zeta
Pero no fue premeditado. Fue sin querer.
Igual
En el fondo
yo quería que se enteraran.
***
El colchón
Transpira.
***
Las buenas camas duran poco dijiste
Y yo ya me desmaquillé para dormir.
Vamos a ver que pasa con el minutero.
***
Estos por ahora. Tengo más, pero los iré publicando con el tiempo.
Muchas gracias.
domingo, 7 de octubre de 2007
El Cordobazo
COSAS QUE ME DICE EL CORDOBÉS:
-"Córdoba: Tu piel tiene olor a yougourt y/o a leche con miel.
Buenos Aires: ¿Soy alcalina?
Córdoba: Sí, puede ser"
-"Sabés que con vos me pasa algo que nunca me había pasado con nadie. Te miro, te dejo de mirar, te miro, te dejo de mirar, y cada vez sos diferente. Te movés, girás y sos otra. La otra noche en la oscuridad hasta me dabas miedo. Me preguntaba ¿Quién es esta mujer?"
-"Si no me va bien con esto de la actuación, no me voy a hacer un intelectual del arte"
-"¿Hacemos de comer o querés que te la meta un poco?"
-"No seas tan porteña"
-Te voy a hacer el huevo frito de tu vida"
Ay, a mi no me llegó la primavera, me atropelló un camión con acoplado Córdoba-Capital.
lunes, 9 de julio de 2007
Meteorología del tempo-ritmo
Estaba dramaturgeando con dos compañeros-amigos, M y D. M dice: "Nieva afuera".
Salimos a la calle empedrada. D arma un porrito. Alusión al "Joven manos de tijera". M saca unas cuantas fotos.
D, M y yo correteando bajo la nieve a las diez de la noche. D dice: "La nieve es como una lluvia en camara lenta".
D, M y yo nunca habíamos visto nevar.
sábado, 30 de junio de 2007
Blanquisima sobre mí.
una cana
larga, trágica, inexplicable.
Mi primera cana.
lunes, 21 de mayo de 2007
Sí, voy a hablar de "eso" yo también.
Así que el domingo pasado me puse a verlo por primera vez. Lo vi el domingo, el martes y otra vez el domingo (ayer). Mi mente se divide en la parte que intenta objetivar con quirúrgico procedimiento cómo estructuran el relato, qué personalidades han elegido, de que lado se ponen los espectadores y por qué.
El otro hemisferio de mi mente hincha por la chica, que por supuesto fue la que se fue. A mí me simpatizaba porque tenía una autoestima muy alta como mujer. Era un poco cheta, es cierto (usaba demasiados "como que..."), y tal vez medio derechista, pero no establecía relación de competencia con las otras mujeres y eso me parecía fantástico. Digo, muchas mujeres Argentinas tienen una mentalidad bastante machista, y me parecía bien que un medio masivo ponga en la pantalla otro tipo de comportamiento intergénero. Decía las cosas de frente y era filosa y contundente. Me caía bien. Sí, igual no voté. Al final la echaron.
No se.
Lo que es tan terrible de todo esto es que, desde que lo veo, tengo un tema de conversación con mi papá. Es trágico. Trágico, pero sorprendente. ¿Será eso lo que atrae tanto? Como cuando hay una desgracia, o una movilización destellante (como lo que pasó la otra vez en Constitución) que uno habla de eso, que uno tiene tema de conversación con gente con la cual, de otro modo, nunca hablaría.
No se.
Y esto se suma a lo que me dijo mi amiga Sole una vez, una muchacha que va directo al Conicet, antropóloga y brillante: "A mi me gusta gran hermano, es lo único en que me llevo bien con mi tía Aurora, las dos hinchábamos por Marianela" (la que ganó en el GH anterior)
Parece que Argentina estaba necesitando de Gran Hermano. Ahora tengo que ver cómo hacer para que Argentina necesite del teatro, y me necesite a mí arriba del escenario. Ardua tarea.




