Hoy sufrí uno de los problemas de la adultez, una llamarada ácida recorrió mi esófago hasta la garganta. Una llamarada fuerte. Entonces pienso ¿Qué es esto? ¿Ahora tengo acidez? Pienso que mi papá tiene acidez, y que perfectamente yo podría tenerla también.
Ahora empiezo a sufrir los problemas de la adultez. A los 26. Porque nunca había tenido acidez.
Desde el año pasado que sufro contracturas grandes también, que me hacen reventar la cabeza.
Antes no me pasaba esto.
También pienso que me está costando dormir de noche, que me parece que estoy estresada. Últimamente pienso, cuando estoy así desvelada en la cama, en cuando era chica, me acostaba y me dormía, sin más. Ahora no puedo dejar de pensar cosas. Trato de no pensar en nada, como cuando era chica. Me acuerdo que para dormirme cuando era chica pensaba en que estaba recostada en un manto de flores, o que era un perro en un cementerio de aviones, que cuidaba los restos mientras descansaba, y también pensaba en las patoaventuras. Todo esto porque tenía tres juegos de sábanas: una de flores, una de avioncitos y otra que decía patoaventuras y era el pato donald vestido de indiana jones tirándose a lo tarzán de una liana verde. En casa de mi papá tenía una sábana con arabescos azules, así que lo que pensaba era que era una gran nube viajando por el cielo, que era la parte viva de las nubes, si es que las nubes están vivas. Ahora pienso en trabajos que tengo que hacer, pienso en el amor, en lo que es el amor, y esas pavadas. Pienso en las obras que hago y en las que hice, en las conversaciones que tuve, en lo que quiero y lo que tengo. En fin, un asunto terrible dormirme.
Me gustaría recuperar un poco ese estado de cuando era adolescente o niña, pero por otro lado pienso que bueno, que el tiempo pasa, y que el cuerpo me está respondiendo diferente. Porque mi cabeza es también una parte del cuerpo, y está funcionando diferente. Supongo que el tiempo pasará y poco a poco el cuerpo me irá doliendo más, sufrirá colapsos, hasta que en algún momento, el cuerpo diga "ya no más" y me desvanezca. Supongo que es lo que nos pasa a todos. Si así tiene que hacer, pienso "bueno, será cuestión de pasar la experiencia esta del tiempo en el cuerpo, y ya".
Pero me llama la atención, esto que me pasa en el cuerpo. Y pienso "es la adultez. La maldita adultez que me ha llegado.
¡A celebrar esta maldita adultez!
Sol
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lunes, 31 de mayo de 2010
Maldita adultez.
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jueves, 7 de enero de 2010
Bigotes de samurai.
Bueno, estuve tomando sol. Tuve que hacerlo durante 15 días seguidos, con mucha pantalla solar. La cuestión es que si bien siempre me protegí y me rellené de aloe vera, me salieron una suerte de manchitas en el bozo, que parecen bigotes de samurai. Supongo que si en el post anterior dije que no sabía en que iba a devenir, los hechos demuestran que me estoy convirtiendo en ninja, o algo así.
Pero no se preocupen, que no me estoy dejando estar. Me compré una cremita despigmentante, que me está haciendo jirones la piel, pero se supone que quita las manchitas cutáneas. Eso sí, casi no puedo sonreír y estoy toda colorada debajo de la nariz. Pero supongo que ese sarpullido rojo es mejor que los bigotes de samurai.
Hoy empiezo a nadar otra vez. Menos mal, porque ya me estaba dando pena.
Todavía a pesar del sarpullido enorme y los 3 kg de más que tengo, me siguen diciendo cosas por la calle.
Supongo que mientras me sigan diciendo cosas por la calle, está todo bien.
Muchos "supongos" en este post. El mes de los "supongos" será.
Hasta luego.
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lunes, 7 de diciembre de 2009
Eclipse de sol.
Tengo sobre mí una sombra negra que no me deja ver nada.
Estoy alunizada.
Mi sol se hace pequeño y blanco, se solidifica.
Yendo hacia adelante y hacia atrás, desmoronándome.
Expandiéndome y contrayéndome a la vez. Atenazada.
Mi corazón es una canaleta llena de agua, que se desborda.
Me caigo y me levanto.
Siento espanto. Espanto del mundo. Me miro y no me reconozco. Soy una crisálida. No se que saldrá de mi. Tengo una costra de hueso que no me deja ver ni la luz, ni el futuro. Podría pasarme cualquier cosa. Podría ser cualquier cosa, y nada me sorprendería. Estoy disparada al mundo, y no puedo parar. Mi aterrizaje no depende de mí. Soy una bala de plomo con un destino parabólico e impredecible. Una niña-bala.
Allá voy.
Sol
PD (Desde aquí, "la depresiva del mes", transmitiendo por toda la cadena nacional, la cadena del baño, la reacción en cadena, la cadena de los supermercados, mi cadena de oro interior, la ropa interior que ya no me puedo poner sin llorar del espanto)
Estoy alunizada.
Mi sol se hace pequeño y blanco, se solidifica.
Yendo hacia adelante y hacia atrás, desmoronándome.
Expandiéndome y contrayéndome a la vez. Atenazada.
Mi corazón es una canaleta llena de agua, que se desborda.
Me caigo y me levanto.
Siento espanto. Espanto del mundo. Me miro y no me reconozco. Soy una crisálida. No se que saldrá de mi. Tengo una costra de hueso que no me deja ver ni la luz, ni el futuro. Podría pasarme cualquier cosa. Podría ser cualquier cosa, y nada me sorprendería. Estoy disparada al mundo, y no puedo parar. Mi aterrizaje no depende de mí. Soy una bala de plomo con un destino parabólico e impredecible. Una niña-bala.
Allá voy.
Sol
PD (Desde aquí, "la depresiva del mes", transmitiendo por toda la cadena nacional, la cadena del baño, la reacción en cadena, la cadena de los supermercados, mi cadena de oro interior, la ropa interior que ya no me puedo poner sin llorar del espanto)
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domingo, 4 de octubre de 2009
Es increíble el dolor muscular que tengo.
Qué voy a hacer con esta contractura, ay Dios mío, ¿qué voy a hacer?
Y hoy estaba caminando por el pasillo, no se por qué estaba caminando por el pasillo, y pensé, “ya me estoy acostumbrando a esta contractura” como si eso fuera bueno, como si fuera bueno acostumbrarse.
Estoy contracturada desde el 9 de septiembre. No empezó ahí, empezó antes, pero el 9 de septiembre la contractura fue tan grande que vomité. Vomité todo lo que había comido.
Desde que me recibí no paro de enfermarme. La vida de pronto se me está haciendo bastante penosa. Antes tenía muchas cosas para desear. Ahora no se que deseo. Por ahí más dinero, para poder mudarme. Me gustaría irme de vacaciones un buen tiempo, meter los pies en el agua. eso sí que me gustaría. Por ahí lo haga, en enero, sí, por qué no. Irme a la playa, a Villa Gesell, como antes. Aunque supongo que será distinto. Ni bueno ni malo, sólo distinto. Porque ahora ya no tengo 20 años y Villa Gesell está lleno de gente de 18 a 20 años. Posiblemente toda esa movida adolescente ya no me siente. Pero no reprocho mis 25 años. En realidad, me gusta que el tiempo pase, no le reprocho nada al tiempo. Me gusta crecer, y saber que de a poco, en algún momento, iré envejeciendo. Y seré arrugada y blanda, y haré lo que pueda, como todos.
Ahora que lo pienso, eso quisiera ser, arrugada y blanda, eso es lo que yo quisiera ser. Pero si sigo así, me iré endureciendo poco a poco, de afuera hacia adentro, y algún día como cualquier otro, sin que yo lo perciba, se me contracturará el corazón, y se me doblará en dos, como un músculo herido y lleno de sangre. Y ese día pensaré en este día, y en este mes de septiembre, donde la cabeza me dolió como nunca por la maldita espalda, y me diré, “debí haber hecho algo en ese entonces, y no acostumbrarme a esta dureza, a este dolor muscular”.
Muchas cosas se me empiezan a aparecer como incógnitas a lo largo que el tiempo pasa, como este asunto de los dolores de espalda, ¿será que toda la gente adulta y mayor, tiene dolores y se acostumbra? Yo antes no tenía estos dolores tremendos. Ahora el dolor muscular me hace doler la cabeza, no puedo hacer nada, no puedo pensar, ni leer, ni escribir cuando estoy así. Es como estar constantemente enferma.
Se me ocurre que los tengo desde que me recibí, pero entonces, ¿qué hacer? ¿Empezar otra carrera? No es una solución. ¿Proponerme nuevos objetivos? Vivo proponiéndome objetivos y me divierto bastante cumpliéndolos, la verdad es que elegí una linda profesión. ¿Y qué hago? Por ahí lo que me contractura es que el tiempo pase, y que estoy por cumplir 26, pero cuando lo pienso, no se, no me lo creo. Digo, el tiempo pasa y es inevitable.
No se por qué tengo este malestar. Pero es la primera vez que me pasa así, tan fuerte, por eso lo quiero rescatar, porque es algo que antes no me pasaba y ahora me pasa. Quisiera descansar, meditar, no comer por unos días, hacer algo, un retiro espiritual, algo que me limpie de todo. Peor no se bien cómo hacer, ni a quién recurrir. Tengo una tremenda necesidad de descansar, al 100%.
Si, creo que estoy necesitando vacaciones. Eso es lo que estoy necesitando.
Y hoy estaba caminando por el pasillo, no se por qué estaba caminando por el pasillo, y pensé, “ya me estoy acostumbrando a esta contractura” como si eso fuera bueno, como si fuera bueno acostumbrarse.
Estoy contracturada desde el 9 de septiembre. No empezó ahí, empezó antes, pero el 9 de septiembre la contractura fue tan grande que vomité. Vomité todo lo que había comido.
Desde que me recibí no paro de enfermarme. La vida de pronto se me está haciendo bastante penosa. Antes tenía muchas cosas para desear. Ahora no se que deseo. Por ahí más dinero, para poder mudarme. Me gustaría irme de vacaciones un buen tiempo, meter los pies en el agua. eso sí que me gustaría. Por ahí lo haga, en enero, sí, por qué no. Irme a la playa, a Villa Gesell, como antes. Aunque supongo que será distinto. Ni bueno ni malo, sólo distinto. Porque ahora ya no tengo 20 años y Villa Gesell está lleno de gente de 18 a 20 años. Posiblemente toda esa movida adolescente ya no me siente. Pero no reprocho mis 25 años. En realidad, me gusta que el tiempo pase, no le reprocho nada al tiempo. Me gusta crecer, y saber que de a poco, en algún momento, iré envejeciendo. Y seré arrugada y blanda, y haré lo que pueda, como todos.
Ahora que lo pienso, eso quisiera ser, arrugada y blanda, eso es lo que yo quisiera ser. Pero si sigo así, me iré endureciendo poco a poco, de afuera hacia adentro, y algún día como cualquier otro, sin que yo lo perciba, se me contracturará el corazón, y se me doblará en dos, como un músculo herido y lleno de sangre. Y ese día pensaré en este día, y en este mes de septiembre, donde la cabeza me dolió como nunca por la maldita espalda, y me diré, “debí haber hecho algo en ese entonces, y no acostumbrarme a esta dureza, a este dolor muscular”.
Muchas cosas se me empiezan a aparecer como incógnitas a lo largo que el tiempo pasa, como este asunto de los dolores de espalda, ¿será que toda la gente adulta y mayor, tiene dolores y se acostumbra? Yo antes no tenía estos dolores tremendos. Ahora el dolor muscular me hace doler la cabeza, no puedo hacer nada, no puedo pensar, ni leer, ni escribir cuando estoy así. Es como estar constantemente enferma.
Se me ocurre que los tengo desde que me recibí, pero entonces, ¿qué hacer? ¿Empezar otra carrera? No es una solución. ¿Proponerme nuevos objetivos? Vivo proponiéndome objetivos y me divierto bastante cumpliéndolos, la verdad es que elegí una linda profesión. ¿Y qué hago? Por ahí lo que me contractura es que el tiempo pase, y que estoy por cumplir 26, pero cuando lo pienso, no se, no me lo creo. Digo, el tiempo pasa y es inevitable.
No se por qué tengo este malestar. Pero es la primera vez que me pasa así, tan fuerte, por eso lo quiero rescatar, porque es algo que antes no me pasaba y ahora me pasa. Quisiera descansar, meditar, no comer por unos días, hacer algo, un retiro espiritual, algo que me limpie de todo. Peor no se bien cómo hacer, ni a quién recurrir. Tengo una tremenda necesidad de descansar, al 100%.
Si, creo que estoy necesitando vacaciones. Eso es lo que estoy necesitando.
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primera vez
lunes, 14 de septiembre de 2009
Contracturas y festivales
Hace un mes y pico que estoy yendo a piano. Estoy muy contenta porque creo que quiero tocar el piano desde los 8 años, o antes incluso. Esta semana no pude practicar porque me agarró la contractura de mi vida. Tuve fuertes dolores de cabeza y me tuve que hacer acupuntura. Después de la acupuntura, estuve dos días sin poder agacharme, por unos pinchazos que me hicieron en el siático, se ve que es parte del tratamiento, así que estuve sábado y domingo postrada. Tenía planes para este fin de semana, el viernes iba a ver a una amiga actuar, y el sábado iba a la obra de un amigo. Así que no pude ir, para mi desgracia.
En cambio, me clavé al hilo 6 episodios de "Twin peaks", que me tiene enganchadísima. Linch es lo más, yo ya lo sabía, pero con esta serie lo confirmo. Un fin de semana de televisión y almohadilla térmica. Dios, y pensar que sólo tengo 25 años. ¿Qué será de mí a los 40?
"body Art" está en el VII Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires. Me acuerdo que fuimos con María y Ramiro (Migue todavía no estaba en el grupo) a hacer la cola para comprar las entradas del festival 2007, y nos dijimos "Tenemos que estar en el próximo festival". Por supuesto en ese momento era todo casi una utopía. Ni siquiera habíamos estrenado. Y ahora estamos. A veces pienso que no me puedo quejar de esta vida. Bueno, incluso no me quejo, pero si me quejase, me diría "No me puedo quejar, che". Primera vez en el festival.
La funciones del festival son el domingo 11 de octubre a las 23 hs y el miércoles 14 de octubre a las 19 hs. Pueden comprar las entradas por internet o en la Casa de la Cultura (Av de Mayo 575) o mandarse directamente a ver si hay lugar.
Sino, pueden venir a partir del 21 de octubre, que re reestrenamos la obra, hasta fines de noviembre (son 6 funciones) los miércoles a las 20 hs, siempre todo en ElKafka. Ya saben, todos los datos están en www.elsindromedelbodyart.blogspot.com
Bueno, eso. Y ensayando una nueva obra, de la cual no voy a decir el nombre. Es secreto. Además, tengo la ilusión de que gane algún premio, y vieron, todos los concursos son con seudónimo.
Escribiendo una nueva, de un muchacho-serpiente, parece. Muy raro. Todavía no se de qué se trata.
Y bueno, se viene la primavera nomás, pasó el invierno, al fín. 14 de septiembre, qué mas puedo pedir. El 17 de septiembre falleció mi abuela Lina, ya 7 años sin ella, sus mates de agua de Avellaneda, su arroz con manteca. El arroz lo puedo imitar, al agua de Avellaneda, la verdad que no.
Sol
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