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lunes, 22 de noviembre de 2010

Azar

"Hay que darle lugar al azar" me digo y me lanzo a la calle.
Pero no me cruzo con nadie. Con nadie conocido ni desconocido.
Me vuelvo. Tengo un azar muy aburrido.

jueves, 7 de enero de 2010

Bigotes de samurai.

Bueno, estuve tomando sol. Tuve que hacerlo durante 15 días seguidos, con mucha pantalla solar. La cuestión es que si bien siempre me protegí y me rellené de aloe vera, me salieron una suerte de manchitas en el bozo, que parecen bigotes de samurai. Supongo que si en el post anterior dije que no sabía en que iba a devenir, los hechos demuestran que me estoy convirtiendo en ninja, o algo así.
Pero no se preocupen, que no me estoy dejando estar. Me compré una cremita despigmentante, que me está haciendo jirones la piel, pero se supone que quita las manchitas cutáneas. Eso sí, casi no puedo sonreír y estoy toda colorada debajo de la nariz. Pero supongo que ese sarpullido rojo es mejor que los bigotes de samurai.
Hoy empiezo a nadar otra vez. Menos mal, porque ya me estaba dando pena.
Todavía a pesar del sarpullido enorme y los 3 kg de más que tengo, me siguen diciendo cosas por la calle.
Supongo que mientras me sigan diciendo cosas por la calle, está todo bien.
Muchos "supongos" en este post. El mes de los "supongos" será.
Hasta luego.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Eclipse de sol.

Tengo sobre mí una sombra negra que no me deja ver nada.
Estoy alunizada.
Mi sol se hace pequeño y blanco, se solidifica.

Yendo hacia adelante y hacia atrás, desmoronándome.
Expandiéndome y contrayéndome a la vez. Atenazada.

Mi corazón es una canaleta llena de agua, que se desborda.

Me caigo y me levanto.

Siento espanto. Espanto del mundo. Me miro y no me reconozco. Soy una crisálida. No se que saldrá de mi. Tengo una costra de hueso que no me deja ver ni la luz, ni el futuro. Podría pasarme cualquier cosa. Podría ser cualquier cosa, y nada me sorprendería. Estoy disparada al mundo, y no puedo parar. Mi aterrizaje no depende de mí. Soy una bala de plomo con un destino parabólico e impredecible. Una niña-bala.

Allá voy.

Sol

PD (Desde aquí, "la depresiva del mes", transmitiendo por toda la cadena nacional, la cadena del baño, la reacción en cadena, la cadena de los supermercados, mi cadena de oro interior, la ropa interior que ya no me puedo poner sin llorar del espanto)

domingo, 4 de octubre de 2009

Es increíble el dolor muscular que tengo.

Qué voy a hacer con esta contractura, ay Dios mío, ¿qué voy a hacer?
Y hoy estaba caminando por el pasillo, no se por qué estaba caminando por el pasillo, y pensé, “ya me estoy acostumbrando a esta contractura” como si eso fuera bueno, como si fuera bueno acostumbrarse.
Estoy contracturada desde el 9 de septiembre. No empezó ahí, empezó antes, pero el 9 de septiembre la contractura fue tan grande que vomité. Vomité todo lo que había comido.
Desde que me recibí no paro de enfermarme. La vida de pronto se me está haciendo bastante penosa. Antes tenía muchas cosas para desear. Ahora no se que deseo. Por ahí más dinero, para poder mudarme. Me gustaría irme de vacaciones un buen tiempo, meter los pies en el agua. eso sí que me gustaría. Por ahí lo haga, en enero, sí, por qué no. Irme a la playa, a Villa Gesell, como antes. Aunque supongo que será distinto. Ni bueno ni malo, sólo distinto. Porque ahora ya no tengo 20 años y Villa Gesell está lleno de gente de 18 a 20 años. Posiblemente toda esa movida adolescente ya no me siente. Pero no reprocho mis 25 años. En realidad, me gusta que el tiempo pase, no le reprocho nada al tiempo. Me gusta crecer, y saber que de a poco, en algún momento, iré envejeciendo. Y seré arrugada y blanda, y haré lo que pueda, como todos.
Ahora que lo pienso, eso quisiera ser, arrugada y blanda, eso es lo que yo quisiera ser. Pero si sigo así, me iré endureciendo poco a poco, de afuera hacia adentro, y algún día como cualquier otro, sin que yo lo perciba, se me contracturará el corazón, y se me doblará en dos, como un músculo herido y lleno de sangre. Y ese día pensaré en este día, y en este mes de septiembre, donde la cabeza me dolió como nunca por la maldita espalda, y me diré, “debí haber hecho algo en ese entonces, y no acostumbrarme a esta dureza, a este dolor muscular”.
Muchas cosas se me empiezan a aparecer como incógnitas a lo largo que el tiempo pasa, como este asunto de los dolores de espalda, ¿será que toda la gente adulta y mayor, tiene dolores y se acostumbra? Yo antes no tenía estos dolores tremendos. Ahora el dolor muscular me hace doler la cabeza, no puedo hacer nada, no puedo pensar, ni leer, ni escribir cuando estoy así. Es como estar constantemente enferma.
Se me ocurre que los tengo desde que me recibí, pero entonces, ¿qué hacer? ¿Empezar otra carrera? No es una solución. ¿Proponerme nuevos objetivos? Vivo proponiéndome objetivos y me divierto bastante cumpliéndolos, la verdad es que elegí una linda profesión. ¿Y qué hago? Por ahí lo que me contractura es que el tiempo pase, y que estoy por cumplir 26, pero cuando lo pienso, no se, no me lo creo. Digo, el tiempo pasa y es inevitable.
No se por qué tengo este malestar. Pero es la primera vez que me pasa así, tan fuerte, por eso lo quiero rescatar, porque es algo que antes no me pasaba y ahora me pasa. Quisiera descansar, meditar, no comer por unos días, hacer algo, un retiro espiritual, algo que me limpie de todo. Peor no se bien cómo hacer, ni a quién recurrir. Tengo una tremenda necesidad de descansar, al 100%.
Si, creo que estoy necesitando vacaciones. Eso es lo que estoy necesitando.

sábado, 25 de abril de 2009

Ojos.

De vez en cuando vuelvo a pensar en mi abuela Catalina. Catalina es un nombre hermoso. En mi casa paterna, hay una foto de ella, con esos ojos que son mis ojos casi, genes dominantes que se esparcieron por toda la familia. Los ojos de mi abuela Catalina están llenos de fuerza, pienso, me transmiten fuerza, confianza, no hay ningún recelo, parecen decirme "sí" a todo.
El 29 de noviembre pasado nación Panchito, mi hermano. Tiene por supuesto, la misma fatalidad de ojos. Los ojos de mi hermano, que son los ojos de mi papá, pero que volvieron a nacer, me miran inexplicables desde los brazos de su madre. Panchito agita sus piernas y sus brazos para todos lados. Tiene una fuerza enorme, me da la sensación de que apenas pueda caminar saldrá corriendo, a tomar el mundo con las dos manos.
El día que nací, me contó mamá, yo levantaba mi cuerpecito con las manos, boca abajo, para apoyar la cabeza del otro lado. Algo de esa fuerza tiene Panchito. Mi papá es fuerte, directo, las cosas que quiso las tiene. Me hace bien pensar que mis padres se las saben arreglar. Es como si su perseverancia me diera confianza.
Mi mamá también es fuerte. Cuerpo de rusa (50 por ciento). Tenemos la misma caja torácica.
A veces me impresiona pensar que detrás de mi, hay una cadena interminable de mujeres, que viene desde quién sabrá dónde. Hombres y mujeres que sostienen mi existencia. Cuya fuerza de vivir me ha sido heredada, el querer seguir adelante, el trascender, el reproducirse hacia el infinito. Porque ya estar vivo no es poco. Mucha gente antes de mí, se mantuvo bien viva, para que yo ahora esté acá. Y así me mantengo yo acá, viva, en honor a ellos.
El 7 de enero pasado falleció mi abuela Mery. Me impresionó verla, la luz del mediodía entraba en la habitación. Estaba morada, desvanecida, llena de moretones, o aglomeraciones de sangre, quien sabe. No estaba maquillada ni nada. estaba así, muerta. No pude tocarla. A diferencia de otras veces, tenía la sensación de que me mordería si yo me acercaba. A las enfermeras las golpeaba. Y para subirla a la cama había que agarrarla entre tres. Y estaba delgada, delgadísima, y con esos huesos que son mis huesos, (son iguales) duros durísimos, golpeando, haciendo daño. "¡Y cómo rasguñaba!" contaba su compañera de cuarto, y no parecía que hablaba de una mujer de 95 años, hablaba como de un tigre.
Mi abuela fue siempre gorda, pero se murió delgada. Y no pude tocarla, porque su cuello, y su clavícula allí en la cama, eran idénticos a mi cuello y mis clavículas, y a los de mi mamá. Nunca la había visto delgada, y no sabía cuánto nos parecíamos físicamente. Y verla así, reventada de vida, violeta y roja, me remitía a un posible final mío.
Porque tenemos un cuerpo fuerte de mujeres que viven mucho, y eso no siempre es bueno. No si ya no se puede caminar, o te agarra la senilidad inminente. Seguir transcurriendo en el tiempo como quien mira por la ventana.
A veces pienso que de vieja voy a volverme loca. No por decisión propia, una enfermedad, o algo. Un alzeimer galopante, una esclerosis. Enfermedades del siglo XX, post-penicilina.
Bueno, qué post deprimente. ¿Será que hoy tuvimos 10 personas solamente en body Art y me vine con ese peso?
Pero me da esperanza saber que los ojos de mi abuela Catalina se mantuvieron ardientes hasta último momento. Las penas y los malos ratos no pudieron quitarle su sentido del humor.
El sentido del humor me ha salvado me ha salvado muchas veces de muchas cosas. Algo muy adentro mío, me protege, como una pequeña luz blanca, blanquísima, que siempre sabe que a pesar de todos los inviernos del mundo, siempre hay esperando, latente y demoníaca, un primavera.

jueves, 23 de octubre de 2008

Estoy triste.

Me siento a la tarde en una silla y no me levanto.
Soy una mujer desgraciada de primavera.
Todo lo que veo está debajo del agua.
Siento como si me hubiera tragado un pedazo de piedra.
Soy una muchacha que llora frente a un cuaderno.
Sólo eso.
Un episodio en la vida de algunas personas.
Podría desaparecer y no importaría tanto.
A la larga no le importaría tanto.


En cambio para mí, es la primera vez en todo.

miércoles, 30 de julio de 2008

Trapiche.

Son las siete de la tarde. Estoy en un teatro, más específicamente, el espacio Callejón. Acabo de ver "Apenas el fin del mundo" de Jean-Luc Lagarce. Charlo con amigos. Sobre la barra del teatro, invitan con Trapiche a los espectadores (Estas invitaciones de bebidas espirituosas en teatros se hacen a modo de sponsoreo de la obra, es decir, Trapiche les da unas botellas a cambio de que en el programa pongan Trapiche e inviten a la gente con él). Yo no se mucho de vinos -después me enteré que esta marca es una marca muy tradicional del país- tomo de algunas copas apoyadas sobre las mesas, las mesadas, los diveros bordes y cornizas varias distribuidas con razón o por azar en el teatro, su patio y su bar. En pocas palabras, tomo vino y me paseo entre la gente, hablando, opinando sobre el mundo, el teatro, las personas, como bon-vivant que soy (porque en el fondo, soy una bon-vivant), un sábado a la tarde, antes de irme a mi casa a relajarme para mi función. Tomo Trapiche en copa.

Después, me olvido completamente de todo esto.

Estoy en un supermercado buscando un vino para tomar junto a P*. Pregunto en vano a un chino por una marca que P* me dijo que comprara, lo buscamos y no lo encontramos. Decepcionada, empiezo a mirar los vinos restantes, me cuesta elegir, los únicos que me convencen son los de $20 para arriba (y si, de otra forma no podía ser). De pronto, focalizo en uno, sin saber bien por qué. De pronto estoy con el vino en la caja. Lo compro. Llego a la casa de P* "No había ese vino que me pediste, traje éste".
Miro la botella enigmáticamente. Trapiche. De pronto, me viene a la mente todo el sábado de teatro junto. He caído en la trampa. Con su estrategia publicitaria, lograron que yo compre ese vino, cuando de otra forma, nunca lo hubiera agarrado.
Definitivamente, a los sponsors les conviene el sponsoreo. No hay duda de esto, no hay duda.

A este post lo auspicia: Trapiche.


LLAMADO A LA SOLIDARIDAD:
Gente: ¡¡Por favor vengan a ver "body Art" que estamos bajos de público!! Por favor, linkeen acá para conseguir entradas con descuento. Es los sábados a las 23:55 en ELKAFKA espacio teatral (Lambaré 866). Reservas: 4862 5439. Entradas $25, con descuento o libreta universitaria: $15. ¡¡Vengan con amigos!! Háganme la pata. El blog de la obra: www.elsindromedelbodyart.blogspot.com

martes, 19 de febrero de 2008

Ley empírica Nº9

"Cuando te creés la más alta de la fila, todo el mundo crece a tu alrededor."

Una verdad indiscutible.

Toda la primaria fui la más alta de la fila, y a los 12 años, les juro que todo el mundo, pero todo el mundo creció más de diez centímetros, ¡y yo me quedé en el mismo lugar!

No es justo. No es para nada justo.

Es una falta de respeto del destino hacia mi persona.

Y para colmo, de chiquita los médicos me habían pronosticado 1,76 ¡¡Y mido 1,60!!

¡No sólo es una falta de respeto del destino, sino de toda la ciencia moderna, y ese derecho que se han atribuído a predecir el futuro, como si tuvieran el derecho de cagarle la vida así a uno!

Ya van a ver, me las van a pagar. Me las van a pagar todas.

He dicho.

martes, 11 de diciembre de 2007

Peste.

El hecho es que tengo piojos. Del posible individuo portador ni rastros. Un verdadero misterio.
La cosa es que me pican en la nuca también. Son enormes. Están bien alimentados. Copulan rozagantes en mi corteza capilar, se reproducen, germinan como pequeñas avecillas color castaño o beige haciendo de la vida en la cabeza un verdadero banquete. Una pediculosis galopante.
Se agolpan detrás de mi oreja. Esperan. Laten atroces los huevecillos de bestias esperando nacer para devorarme. Tengo piojos.
De algo estoy completamente segura: No voy a usar nunca, bajo ninguna circunstancia, Nopucid. Nada de químicos. Los voy a vencer con honor, en un combate mano a mano. Voy a usar un peine fino.
Me siento con el peine y una hoja de papel, para que éstos caigan perdidos, deshidratados por las agujas de metal. Son los capitanes de los equipos, son las cabezas de las más distinguidas familias de esta piojera que tengo aquí sobre mi joven cocote lleno de liendres. Una verdadera matanza.
Los piojos se deshacen con un leve crack bajo mi uña. La sangre humana, mi sangre, se impregna en el papel como un sello inconfundible. La prueba del delito, mi néctar, el extracto de mi vitalidad encapsulado en sus barriguillas invertebradas brota cándido sobre la hoja y se expande. Luego de un rato, se seca.
Y así caen. El vinagre, las costras, la caspa, los pelos que han sido arrancados, todo se acumula bajo mi vista de implicada. Todo se desarrolla con una naturalidad ingrávida y silenciosa. He sido invadida.
La guerra ha empezado. Tengo en una mano un peine fino de metal y en la otra un preparado de vinagre y agua tibia en una relación 1/10 que voy a derramar sobre mi frente, echando la cabeza hacia atrás. Y además, tengo la fuerza de voluntad necesaria para vencerlos. Voy a hacerlos pedazos.
Van a desear nunca haber pasado de aquella cabeza superpoblada a mi territorio capital. Van a gritar "mamá" y van a desear volver a ese mullido cascarón de liendre en estado de latencia vital. Gérmenes, miserables pedacitos de caca. Nulidades. Cascaritas seminales de bicho sin futuro. Nómades insignificantes de medio milímetro de espesor. Mierda los voy a hacer, mierda, putos. Putos.

domingo, 28 de octubre de 2007

Ley empírica Nº8

"A veces pienso que en este mundo de a dos, yo soy la número tres"
***
Esto le dije a mi cordobés hoy a la tarde en una vereda, respecto de él, y su novia cordobesa.
¿Cómo pude engancharme tanto en un mes?
Él dice que la buena cama dura poco.
Yo le digo "¿Creés que a nosotros nos va a pasar eso?" Él me dice que no sabe lo que va a pasar. (Menos mal). Me dice que le parece que yo confundo el afecto con el amor físico, pero que no sabe muy bien, sólo que le parece eso. Yo lo pienso un buen rato y le digo que no.
Le digo que tengo la certeza de que él me gusta. Así como supe que quería ser actriz, y aún lo sigo sosteniendo, las grandes pasiones, ya sean para con los hombres o el teatro, se me presentan con una claridad insólita. La certeza es corporal. Es intestinal, se sostiene directo de mi abdomen al centro de la tierra.
Le digo que me gusta él. Que no es solo sexual. Que me gusta porque es atrevido y tiene una actitud de desenfado para con todas las cosas que me encandila, un poco. Él sonríe.
Lo que también me gusta muchísimo de él, es que le puedo decir todas estas cosas y él se la re-banca.
También esto se lo digo así, tal cual. Que no escapa, que pone huevo (así le dije), que poca gente es así. Él sonríe y me agarra de la mano.
Estamos tomando un café en sarmiento y bulnes.
Ganas.
Ganas de ir a verlo al teatro, o de ir al teatro con él, y que me bese delante de todos.
Ser su chica. Ser su novia.
Ser un número par.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Un sol para los putos

Resulta que estuve mirando unas fotos viejas de mi infancia que encontré en un cajón en la casa de mi papá (si, el que tenía pinta de bolchevique y ahora votó a Macri). Entre ellas encontré la que tengo en la columna derecha de este blog, y algunas otras, de mis padres jóvenes y eso. Pero de pronto, entre las hojas de los álbunes y los cuadernos foliados de fotos, encuentro esta foto imposible:




¡¡¡Ustedes se preguntarán por qué, por qué tengo una foto con Marley abrazándome, y atrás dice "un sol para los chicos"!!!

No lo se, pero mi cara de pánico es evidente.

Pueden creer que no puedo recordar cuando fue sacada esta foto. Debo haber bloqueado el recuerdo debido al trauma que implica el hecho de tener una foto con Marley.

Marley está encallado en mi inconsciente por esa foto y en inconsciente de todos los argentinos por esos programas horrendos que conduce por la televisión.

Marley es parte de nuestro bioritmo histórico, de nuestra argentinidad sociológica.

Marley está en la pantalla mental de cualquier ciudadano standard, en el repiqueteo neuronal de cualquier hijo de vecino. El presidente de la nación sabe quién es Marley, los diputados y los senadores saben quien es Marley. Sobisch sabe quien es Marley. Cualquiera sabe quien es Marley, y aún más: saben que es gay. Mi hermana -que ahora tiene 7- teniendo 5 años sabía que Marley era gay.

Marley es como Mickey Mouse. Todo el mundo puede reconocerlo. Es un icono de nuestra cultura trash. Es nuestro "tangou argentinou" propiamente dicho.

Andáte a la concha de tu madre, Marley. Puto.

Puto, Marley puto.

goooooooooood byyyyyyyyyyye, guys. Yeah.

viernes, 17 de agosto de 2007

Táchenme la doble.

Bueno, voy a tratar de volver a mi blog-vida. Voy a tratar de volver.
Últimamente mis días se reducen a ensayo y birra, después del ensayo. Alguna que otra pizza. Gombrowicz y sus diarios y novelas. Tres kilos de invierno sobre mis rodillas. Marihuana prestada de vez en cuando. Caminar con mi I-pod por Buenos Aires. La espera de los primeros alcahuciles y tratar de dejar de usar campera (sin conseguirlo). Ah, también hice unas desgrabaciones terribles para una empresa de encuestas al consumidor, de una charla de dos horas y media de seis amas de casa hablando de jabón para lavar la ropa, Ariel futur, Skip intelligent y blanco Ala. Parece que la nueva onda es Ariel, si usás Ala te quedaste en el tiempo, y como ama de casa sos un desastre. Voy a mi placard de artículos de limpieza y contemplo pasmada: Jabón en polvo Ala. ¿Dios estará tratando de comunicarse conmigo?
Cosas en las que pensé todo este tiempo:
-Las bombachas que tengo la mayoría son regaladas. Tengo solo tres conjuntos de bombacha y corpiño que hacen juego.
-Soy joven y no me había dado cuenta.
-Me gusta mucho decir "concha".
-Tendría que prestarle más atención a Buster Keaton.
-La caprichosa y secreta relación entre la palabra "mantel" la palabra "desmantelamiento".
-Asimismo, la caprichosa y secreta relación entre las palabras "tierra" y "aterrada".
-Soy muy desordenada.
-Tener el pensamiento inconsciente de que ir a un homeópata va a solucionar algo que aún no se que es.
-El tarot y dejar de morderme los labios.
-Besar a la vida en la boca.
-Los postres Royal.

A ver si retorno de este Averno melancólico en el que me he metido.
Hola amigos. Estoy de vuelta. Táchenme la doble.

Sol, la Dama.

jueves, 5 de julio de 2007

Help me, Edvard.

Hoy rendí el examen final de inglés. El año que viene se viene "la internacional" (pero re-british, nada de regímenes socialistas) pago un montón de guita y entonces un Lord directamente importado de las Islas-del-Inglés-verdaderamente-correcto me dice que su país acepta que su inmaculado lenguaje circule por mi garganta de subdesarrollada chupapijas.

¿De qué estaba hablando?

Resulta que me puse muy nerviosa en el examen oral. Tartamudeaba. Toda la gramática se hizo una bola de pelos en mis atrofiadas meninges de hispano-parlante. Primero dije que lo que más me gustaba comer era carne. Dos minutos después dije que mi restaurante favorito era un vegetariano que quedaba en Humahuaca y Gallo. Coherencia: cero.

Luego dije que me gustaban los hombres de mandíbula grande. Eso no es verdad. No me gustan los hombres de mandíbula grande. Bah, no me disgustan, pero no me gustan específicamente. Lo que sucedió es que no podía acordarme otra palabra de la unidad acerca de "features" que vimos este cuatrimestre que no sea "jaw", "big jaw". Así que aprendo otra lengua y lo primero que hago, por supuesto, es mentir.

Repito indefectiblemente lo último que el examinador dice, quedando como una perfecta idiota, o drogadicta, o débil de la mente. No paro de decir frases de nivel 1 como: "I like, yes", "No, no, I don't like".

Intento hablar de arte y no puedo. Me pregunta si "El Grito" de Munch es una pintura clásica o moderna, y yo titubeo porque trato de usar una estructura con "must" y entonces quedo como que yo no se si "El grito" es clásico o moderno.

Bueno, ya me inscribí en un curso de conversación, para el siguiente cuatrimestre. Y estoy averiguando otro para que me enseñen a decir la verdad. ¿ustedes saben de alguno?




(Ahhhhh!!!)

lunes, 25 de junio de 2007

Carta a Lola A.

Lola querida:

Cuando te conocí un rayo me fulminó la blanca frente. En vos vi toda la representación de mi futuro posible encarnada en tu persona toda junta enfrente mío, haciéndome una devolución de mis textos en El Kafka Espacio Teatral.
Cuando te conocí todo se me hizo muy claro de pronto. Tu presencia hacía de las imágenes algo material. Fuiste una pantalla donde proyectar el mapa de mi vida.
Y ahora que dejé tu taller, Lola, el mundo se me hace incierto. Hoy me levante poseída por una honda tristeza. Soñé con vos, con tu taller. Soñé que iba por última vez, como lo hice ya a principios de junio. Todo el sueño cubierto con una neblina espesa, fluorescente.
Lola, ese día de junio en el que me despedí de tus clases me dijiste en la cocina “Es muy triste”, mientras hacías el té. Yo no sabía si lo decías en serio, porque sos muy hermética. Yo me encerré un poco en el baño tuyo y lloré. Después salí y corté el budín integral que había llevado para mi visita póstuma. Leímos un texto mío, y me diste la devolución, aún sabiendo que probablemente, no leerías la siguiente reescritura.
Haber dejado el taller tan repentinamente ha sido peor. El ciclo no se ha cerrado. El proceso ha quedado abierto para siempre. Dos años y medio de Lola.
Podrían decirme los optimistas que puedo retomar cuando yo quiera. Pero bien sabemos las dos que no es así. Sabemos que estás teniendo una Perséfone vida, seis meses en el exterior y seis meses aquí, en el infierno.
Te escribo porque leí un reportaje que te hicieron, en una cartelera del Espacio Callejón. Un reportaje en donde decís que no sabés cuanto teatro más podrás hacer en la Argentina, porque aquí el gobierno aniquila sus artistas.
Y yo te digo: “Lola, pero sos Argentina, y el teatro que hacés, es indefectiblemente argentino, estés aquí, o estés en Pekín. Nunca podrás no hacer teatro Argentino. Todo hablará de aquí, todo es de aquí. En otro lugar sólo sos una extranjera.” Como los españoles que vienen aquí a estudiar actuación, y, de lo único que pueden actuar, es de españoles.
Lola, yo no quiero con esto que te digo sonar Bartoleana, pero en ese sentido estoy de acuerdo con él, y su posición frente a “lo Argentino”. Parece que nunca sabremos por qué una mueca te cruza el gesto cuando se te menciona a Ricardo Bartís, con el cual estudiaste tantos años. Ya en todo este tiempo me di cuenta de que sos una mujer muralla, indescifrable y mítica, que nada dirá de sí misma.
De sólo pensar en que te vas a ir a otro país el mundo se me aparece como bajo una luz halógena. Frío y aséptico. Ya no ir a tu taller es como estar en un lugar extraño, sin lenguaje y sin cartel de dirección.

Hay una canción, Lola, que no viene mucho al caso, pero que me remite a la misma sensación de abandono en el cuerpo. Una canción alemana, de Mendelssohn, muy hermosa y muy triste que habla de amor y de muerte, y de los lugares conocidos. La cantaba con mis amigos en mi adolescencia, en el coro de mi colegio. Yo no se alemán, pero aquí la pongo en su lengua original para los que saben leer y agrego la traducción, que se me de memoria.

Tal vez en algún momento la postee para que la escuchen, no se si la tengo grabada.

Se que la canción, Lola, quiere decir casi todo lo contrario a lo que yo digo.

Será por eso que dice casi lo mismo.

Como si la tierra patria toda,
Lola,
te suplicara desgarradamente que te quedes, con esta canción.


Entflien mit mir und sei míen weib,
und ruh’ an meinem herzen haus;
in weiter ferne sei mein herz,
dir vaterland und vaterhaus,
in weiter ferne sei mein herz,
dir vaterland und vaterhaus.

Und fliehst du nicht so sterb ich hier’
und du bist einsam und allien;
und bleibst du auch im vaterhaus,
wirst doch wie in der fremde sein,
und bleibst du auch im vaterhaus,
wirst doch wie in der fremde sein.


“Fúgate conmigo y se mi mujer, y cobíjate en mi corazón; en la lejanía sea mi corazón tu patria y hogar paterno.
Y si no te fugas, entonces muero aquí, y tu quedarás solitaria y abandonada; y aún permaneciendo en tu hogar paterno, te sentirás como en un lugar extraño.
”

Sol R. S.
25 de junio de 2007


PD a los lectores (No, no le estoy pidiendo a Lola A. que sea mi mujer, sólo que no emigre)

jueves, 14 de junio de 2007

Abro la boca para no decir nada.

La palabra casi
no dice nada.

Lo que digo no
es lo que me pasa.

No llega nunca a hablar de mi,
la palabra.

Resonancia.

Alusión.

Nota al pie de mi país.

Rumor.

Telegrama.





Decía, entonces:

“Voy a recostarme un poco a morir un rato.”





PD1 (Sí si, pasé ayer una escena en el Sportivo y Bartolo me destrozó, un poco. Así son las devoluciones. No existen palabras para describirlas. Hoy estoy más tácita que nunca en este mundo.)

PD2 (Que feo es pasar a la cancha y saberse una mala jugadora.)

PD3 (Ayer me dormí como si me hubieran molido a puñetazos.)











martes, 1 de mayo de 2007

Otra vez no gané el concurso de dramaturgia del INT. Mísera de mí.
Que ardua es esta lucha por la legitimación.
Les dejo el link del INT para que vean como no gane el concurso.
http://www.inteatro.gov.ar/+info.php?id=126
Qué difícil se me hace todo de pronto. Será que es el año del chancho y yo soy chancho.
Será que más que Nina en "La Gaviota" de Chejov, soy Treplev (Sí, el escritor fracasado que se pega un tiro en el craneo y le yerra).
Soy muy desgraciada. Pero bueno, ya lo decía Nina en la misma obra: "Lo importante no es la gloria, ni el brillar, ni todas esas cosas con las que yo soñaba. Lo importante, es saber resistir"
Por algo "La Gaviota" es mi obra de teatro preferida.

lunes, 23 de abril de 2007

Ladrido de perro grande

MI PRIMER ATAQUE DE NERVIOS:
Con un setter irlandés. Yo: 9 o 10 años. El setter de una de las novias de mi papá corriendo y ladrando por nuestro departamento. Me quedo sentada en una silla, el perro no para de pasar por al lado mío pisándome, empujándome y ladrando sin parar. Yo, quietita en la silla, empiezo a reírme sin parar. No paro de reírme. Abro la boca y no puedo parar de reírme. Mi primer ataque de nervios.

Tengo una imagen muy clara de mí cuando pequeña: Yo encima de los ladrillos para sentarse de la plaza Almagro y un intenso terror a las palomas y la los perros que ladran.

Pánico al ladrido de perro grande toda la vida.

sábado, 21 de abril de 2007

Hacer todo.

Mi amigo D. me dijo:
"Lo que pasa es que vos querés ser una autopista de ocho carriles"

Sí





(Más fotos de "body Art" a estrenarse este año, en uno de mis intentos por hacerlo todo)

domingo, 15 de abril de 2007

Otra vez

Otra vez me quería ir con uno y me fui con otro.
Otra vez.
Mis fines de semana son una sucesión de cuerpos de diferentes tamaños, formas y costumbres que luego no vuelvo a ver nunca, ni quiero volver a ver, salvo contadas ocasiones.
Yo miraba a este chico alto apoyado en un espejo y pensaba: Ojalá no tuviese tantas ganas. Ojalá pudiese esperar, aunque sea una semana.
Pero no. Salgo del lugar imantada de la mano del chico alto.
Pienso que es rubio. Pienso que es sólido. Pienso que va a llenarme de lenguas la mañana.
Despego de su casa sin dejarle mi teléfono.
Adiós, adiós para siempre, niño mitad. Mitad ruso, mitad turco.
Me dice "nena" me dice "mi amor" me dice "casi muero de cólera en Brasil cuando era chico". Yo pienso que cada persona es un mundo.
Un mundo de pelos y poros y lengua-jes.
Camino por Santa Fe a las nueve de la mañana. Pienso en otro que no es tan alto aunque sí rubio, con el que fui lo más encantadora posible. Inicié conversación y le dejé un lugar al lado mío (ya nos conocíamos desde antes), busqué temas de conversación que le interesaran. Le pregunte sobre sus asuntos. Le hablé de él mismo. Hice un esfuerzo terrible, en suma. Me dijo voy al baño, y a los diez minutos lo veo salir por la puerta con su bolso. Se fue. Sigo sentada en mi cubo, un poco descorazonada pero acostumbrada a los residuos que deja hacer un esfuerzo en vano. Viene el turco-ruso-chico alto-rubio se me sienta al lado. El anterior que se fue también era medio ruso. En general, me gusta todo lo ruso. Todo lo ruso es bastante deseable. El ruso-turco-chico alto-rubio es contundente. Se muestra definitivamente interesado. Y allí voy yo de su mano. Otra vez.
Otra vez pensando en otro en la puerta de la casa de alguien.

Soy medio prostituta a veces. Pero eso no es lo que me preocupa. Me preocupa que a pesar de todo lo que es salpicado en la pregnancia del puro cuerpo, aún siendo todo tan violento, aún importándome el otro nada
todo me sigue resultando poético.
Y salgo a la calle y el viento
y el dolor muscular
el recuerdo muscular del desconocido
todo es muy azul y muy triste.

Pienso que es rubio. Pienso que es sólido. Pienso que así nunca voy a encontrar a nadie para pasar el tiempo.

Tal vez soy así. Como dije el 28 de enero de este año: Sólo se abrir la puerta para ir a jugar y después no los puedo ni mirar a la cara.

martes, 10 de abril de 2007

...pero que no sea del PO

Yo: Ganas de tener un romance en el mes de Abril.
Él: 1. que haga lo que le gusta 2. como dice mi maestra de dramaturgia, que sepa contar buenas historias.
Ustedes: si conocen a alguno, mándenlo para aquí.
Por favor, que no sea militante del P.O. Ya tuve suficiente de eso.