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lunes, 25 de enero de 2010

Ley empírica Nº10

Revisando un cuadernito olvidado (lo cual es paradójico, ya verán por qué) encontré anotada una ley empírica, de la época en la que solía publicar en este blog con más asiduidad.
La ley decía lo siguiente:

"Siempre que te comprás un cuadernito precioso especialmente para algo que te interesa mucho (alguna clase, algún taller, alguna imagen cautivadora, anotaciones callejeras ambulantes, o simplemente una agenda, una libretita de teléfonos) después no te sirve ni para eso por lo que la compraste ni para ninguna otra cosa."

Llamo a esta, mi ley empírica Nº10. No se cuándo la escribí. Por las fechas del cuadernito, justamente, en la que está anotada, induzco que fue escrita entre el 5 de mayo del 2008 y el 12 de mayo del 2008, aunque no puedo asegurar que así sea.

Respecto a los cuadernos "de diseño", debo decir que estoy completamente de acuerdo conmigo en este momento (porque podría ya no estarlo). Soy fanática de los cuadernitos, esas encuadernaciones carísimas, baratijas de palermo cuyo precio está aumentado un 500% de su valor real, mínimo. Porque convengamos que un cuadernito de 10x10 liso no puede valer $70.

Bueno, son esos cuadernitos los que me encantan, y no me sirven para nada. Aún no encuentro mi libreta ideal. Por lo general me los mando a hacer. Corto hojas A4 por la mitad y las anillo. Creo que ese es mi cuadernito ideal, pero sin diseño cool, claro.

Salut

S.

Bueno, un post trivial, para variar (¿o no?)

martes, 19 de febrero de 2008

Ley empírica Nº9

"Cuando te creés la más alta de la fila, todo el mundo crece a tu alrededor."

Una verdad indiscutible.

Toda la primaria fui la más alta de la fila, y a los 12 años, les juro que todo el mundo, pero todo el mundo creció más de diez centímetros, ¡y yo me quedé en el mismo lugar!

No es justo. No es para nada justo.

Es una falta de respeto del destino hacia mi persona.

Y para colmo, de chiquita los médicos me habían pronosticado 1,76 ¡¡Y mido 1,60!!

¡No sólo es una falta de respeto del destino, sino de toda la ciencia moderna, y ese derecho que se han atribuído a predecir el futuro, como si tuvieran el derecho de cagarle la vida así a uno!

Ya van a ver, me las van a pagar. Me las van a pagar todas.

He dicho.

domingo, 28 de octubre de 2007

Ley empírica Nº8

"A veces pienso que en este mundo de a dos, yo soy la número tres"
***
Esto le dije a mi cordobés hoy a la tarde en una vereda, respecto de él, y su novia cordobesa.
¿Cómo pude engancharme tanto en un mes?
Él dice que la buena cama dura poco.
Yo le digo "¿Creés que a nosotros nos va a pasar eso?" Él me dice que no sabe lo que va a pasar. (Menos mal). Me dice que le parece que yo confundo el afecto con el amor físico, pero que no sabe muy bien, sólo que le parece eso. Yo lo pienso un buen rato y le digo que no.
Le digo que tengo la certeza de que él me gusta. Así como supe que quería ser actriz, y aún lo sigo sosteniendo, las grandes pasiones, ya sean para con los hombres o el teatro, se me presentan con una claridad insólita. La certeza es corporal. Es intestinal, se sostiene directo de mi abdomen al centro de la tierra.
Le digo que me gusta él. Que no es solo sexual. Que me gusta porque es atrevido y tiene una actitud de desenfado para con todas las cosas que me encandila, un poco. Él sonríe.
Lo que también me gusta muchísimo de él, es que le puedo decir todas estas cosas y él se la re-banca.
También esto se lo digo así, tal cual. Que no escapa, que pone huevo (así le dije), que poca gente es así. Él sonríe y me agarra de la mano.
Estamos tomando un café en sarmiento y bulnes.
Ganas.
Ganas de ir a verlo al teatro, o de ir al teatro con él, y que me bese delante de todos.
Ser su chica. Ser su novia.
Ser un número par.

sábado, 29 de septiembre de 2007

Ley empírica Nº7

La síntesis es una cualidad que no poseo, desgraciadamente.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Ley empírica Nº6

Mi grado de gesticulación en las situaciones sociales es directamente proporcional al paso del tiempo., y no me había dado cuenta hasta ahora.

Estoy en una reunión con amigos del colegio secundario que no veía hace tiempo. Son coreutas, o ex-coreutas del colegio (como yo). La ocasión: Ale g. se va a triunfar a Francia. Es un barítono excelso y tiene la gloria por delante.
Estoy sentada charlando con Isabel. Entre Isabel y yo hay una historia larga y tácita que nos sondea, como una paloma rapaz. Resulta que yo salí 2 meses con un amigo mío, F* (coreuta también) cuando tenía 17 años, y a la semana que F* y yo terminamos, Isabel empieza a salir con F* y creo que todavía siguen juntos, la verdad no se. F* ahora está en Europa, haciendo una especie de doctorado en física (no estoy muy al tanto, como podrán apreciar). Así que aquel episodio tácito latía por debajo de la conversación, acelerando mi pulso cardíaco. Además, ella es muy petisa, lo que aumenta mi agitación.
Me agito. Ella se muestra tranquila, tranquilísima. (paréntesis: las chicas del coro siempre fueron bastante recatadas, lo que aumenta el contraste con mi persona). Es más, está aún más zen que antes. Isabel flota sobre el sillón como un holograma, es pequeña, pequeña, habla bajito, bajito. Eso me agita más. Me acelero, comienzo a gesticular. Hago de más. Ella me cuenta que toca el chelo, que tocó en una obra de teatro.
Y es entonces cuando empiezo a hablar de teatro. Ruego que alguien me frene, porque sé cómo me pongo cuando hablo de teatro. Despotrico. Hago gestos. Sin saber cómo paso al tema "política" y me pongo violenta. Digo varias veces "concha". No puedo parar de hablar de teatro. Llamo a varios teatristas "miserables". Siento que es tan pequeña, y habla tan bajito, que puedo aplastarla con el peso de mi voz. Le digo cosas como "me interesa lo extremo, lo extremo" y "nadie me va a tener en la palma de su mano" mientras extiendo mi puño hacia ella amenazándola. Pienso que yo no era sí antes, que gesticulo más, que tengo la voz más grave, que tengo marcas corporales y gestuales que me ha dejado el paso del tiempo. Viene Ramiro a rescatarme.
Ramiro es mi mejor amigo. Es actor de la obra que escribí y sigo ensayando, "body Art". Con él me entiendo bien. Me saca afuera. Más coreutas. Coreutas por todas partes. Sufro revivals constantemente. Pienso en comer todo el tiempo. La cerveza invade la tierra. Hay torta de brownie. No paro de hablar y de comer. Me siento alegre y optimista. No puedo parar de hacer bromas. Soy consciente de que no puedo manejar la situación, pero ya no me queda otra que seguir adelante. Hago un gesto, y este se me queda pegado a la jeta, al cuerpo, y ya no puedo sacármelo.
Luego de la adolescencia no hay vuelta atrás. Ahora las cosas me marcan más que antes, cada decisión que tomo, cada discernimiento, es como un hierro incandescente que me sella y cuyo rastro jamás desaparecerá.
Temo deformarme con el tiempo. Ya observé que todas las personas que pasan los 50 años tienen algo extremo, algo en lo que se han metido y se les ha quedado pegado. Pienso que lo que ahora es sólo un germen a los 23, será deliberado y grotesco a los 50. Sé que será así, y se que esto irá incrementándose con el tiempo.
Witold Gombrowicz habla mucho de esto. Léanlo, es una maravilla de polaco loco. Creo que estoy siendo demasiado influenciada por Gombrowicz. Es otra huella incandescente sobre mi corteza cerebral.

Es increíble qué cambiados estamos todos. Estaban al lado mío, y sin embargo estaban lejos, lejos. Y habíamos sido amigos.

Ya se desató la maquinaria. Tamo' hasta el cuello, Witold. Así que pedaliemo' nomá, pedaliemo'.

viernes, 1 de junio de 2007

Ley empírica Nº5

Antes que hacer teatro infantil, prefiero morirme.

(Es una certeza que tengo.)

De todo lo que lo teatral implica, el teatro infantil me saca sarpullido. Me paspa. Me saca ronchas. Me hace ampollas.

¡No! ¡no! ¡por favor! ¡Teatro infantil no!
Noooooooooooooooooooooooooooo.
No.
No voy a hacer nunca teatro infantil, nunca.
¡Nunca!

Y ahora no me dejen comentarios estúpidos del estilo "Nunca digas nunca", eh.
Nunca dije. Punto.

Ojito, eh.

¡Upa! Como estoy hoyyyy. Será la Coca.

(la Coca Cola, claro. Estoy tomando una Coca)

Hace un montón que no escribo. Primero quería dejar pasar unos días, así todos leían mi poema. Vieron, le doy mucha importancia a mis poemas. Y después, pasan unos días, quiero postear pero mi máquina se traba cuando intento acceder a mi blog, damned machine ¡Fuck!
así que aquí estoy, escribiendo directo desde un cyber café. Me pedí una Coca. Quisiera poner fotos pero la máquina no tiene entrada para I-pod. ¡Fuck again!

Adiós amigos... espero volver a bloggear con ustedes a la brevedad.

Sin otro particular, los saluda muy atte.:

Sol.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Ley empírica Nº4 (con colaboración)

Fishboy: Todo es droga.
Gaviota: Sí.

miércoles, 25 de abril de 2007

Ley empírica Nº3


Le gusto a los hombres grandes. Será mi corporalidad marilyneana estilo años '50. Ejemplo: nadando con fogwill en la pileta. Hoy Fogwill me llevó un libro a la pileta. Fogwill me mira mucho en la pileta y me da miedo. Tiene como 60 años y la cara deformada por la cocaína. Siendo un gran escritor, no me animo a decirle que no acepto sus libros. Además, me encanta lo que escribe, y me encanta que me regalen libros.
Creo que me estoy prostituyendo poco a poco por los libros. Pronto mi deuda será grande, me los va trayendo de a uno.
Arlt robaba los libros, yo me prostituyo por ellos... qué país.
Les mando unas fotos de estas piernas que Dios me dio, ya que me ando prostituyendo. Después de todo esto es un blog... es literatura. Literatura prostituta.
En realidad no me las dio Dios, me las dio mi abuelo. Son igualitas a las de mi abuelo. Piernas made in Seoane family.

viernes, 13 de abril de 2007

Ley empírica Nº2

Muchos hombres están dispuestos a la revolución, pero pocos al romance.

La segunda de mis leyes empíricas.

miércoles, 4 de abril de 2007

Ley empírica Nº1

Si un hombre en determinada situación se ve obligado a elegir entre otra mujer y yo, elige a la otra mujer.

Es un patrón dado por mis experiencias hasta el día de la fecha.